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Remembranza de la Navidad en UYUNI
Fecha de publicación: 24 de diciembre de 2008
Noticias por: Felipe Ramírez Llegando ya al final del año, quiero rememorar las lindas Navidades que, como una sola familia, celebrábamos en nuestra querida tierra.
En contraste con el tiempo actual, donde la navidad más que una fiesta de encuentro familiar, amor y esperanza se ha convertido en una oportunidad de negocios, donde se venden y compran cosas materiales, tratando de sustituir las espirituales, pensando que cuanto más te quiero mas costoso será mi regalo o que una tarjeta enviada por cualquier medio sustituye al abrazo sincero que podíamos dar a nuestro amigo, esta fiesta tenía una gran importancia en nuestra comunidad.
La fuerte raíz católica de los uyunenses, hacia que desde principios de diciembre nuestras mamás comiencen ya a preparar el nacimiento del niño Dios, ya sea arreglando los tules y manteles blancos con los que se erguían los altares, o plantando semillas de varios plantas, para tener el 25 de diciembre arbustos verdes con los que decorarían el altar. El árbol de Navidad brillaba por su ausencia y solo se lo comenzó a utilizar la década del 70, fruto una vez mas de la imitación de culturas extranjeras, sin embargo como en nuestra tierra no teníamos árboles, peor pinos, estos debían ser traídos del interior y no estaban al alcance económico de muchos coterráneos.
El 24 de diciembre, se esperaba la noche buena con el ajetreo de elaborar los deliciosos buñuelos y casi a media noche la mayoría de la población se reunía en la famosa misa de gallo que comenzaba a las 23 horas y su culminación coincidía ya con la Navidad, la que era celebrada en los domicilios sirviendo la tradicional picana de pollo, preparada con los pollos vivos que traía la contratista del ferrocarril y que nuestras mamás sacrificaban y desplumaban con maestría.
Al comenzar el día los niños, que eran los que más esperaban esta fiesta, corrían a ver el regalo que les dejó el niñito en los zapatos colocados en la ventana, posteriormente eran agasajados con chocolate caliente y bizcochos y buñuelos por las señoras de las diferentes organizaciones cívicas, religiosas y culturales que existían en Uyuni,
A media mañana las personas que no pudieron asistir a la misa de gallo, asistían a la misa de navidad, luego de la cual todos nos encontrábamos en la plaza (Avenida Arce) para darnos un fuerte abrazo, felicitándonos por esta fiesta de paz amor y unión, al son de los villancicos que interpretaba la banda del regimiento Loa.
Por la tarde, mientras las personas mayores departían en amenas reuniones, los niños asistían al cine o bien buscaban domicilios donde bailaban adorando al niño Jesús recibiendo como premio buñuelos, dulces y refrescos, también grupos de jóvenes ataviados en trajes autóctonos competían en la adoración con los niños.
Así llegaba la noche, en un ambiente de paz y amor que inundaba de felicidad a todos los que vivíamos en esa bendita tierra.
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